Mano sosteniendo un bolígrafo, escribiendo en papel, sobre una mesa de madera, un cuaderno y una taza al fondo.

Cuando mi amigo Nate fue llevado a la cárcel hace dos años, él me escribió sobre libertad: algo precioso que poseemos pero raramente nos damos cuenta. Este año, cuando la pandemia golpeó Europa, todos de repente se vieron con sus planes cancelados y escojas restringidas. Entonces me acordé de las palabras de Nate. Como él, primero me enojé, después me deprimí, hasta que finalmente acepté. Por fin, un recién-descubierto silencio interior empezó a dar lugar a historias escondidas en el fondo de mi mente. Las dejé fluir por las puntas de mis dedos y percibí: el único lugar donde se puede ser verdaderamente libre es la imaginación.


Nota: Escribí este texto originalmente en inglés para participar del Premio Lockdown de Fish Publishing, donde los escritores podrían enviar prosa de bolsillo de hasta 100 palabras sobre el tema: “Coronavirus – la respuesta del escritor a los extraños tiempos del 2020”.


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